Quotidea

📓 Dal taccuino di Quotidea

Storie, appunti e domande dietro gli approfondimenti di Quotidea.it

GARLASCO, DE LOS SURCOS EN LA SANGRE AL AZOTH: DOS PREGUNTAS QUE LO CAMBIAN TODO

En apenas dos días he pasado del secado de un charco de sangre al Star Game de la Orden de los Nueve Ángulos. La culpa, por supuesto, vuelve a ser de Luigi Grimaldi.

GARLASCO, DE LOS SURCOS EN LA SANGRE AL AZOTH: DOS PREGUNTAS QUE LO CAMBIAN TODO
GARLASCO, DE LOS SURCOS EN LA SANGRE AL AZOTH: DOS PREGUNTAS QUE LO CAMBIAN TODO Vale | Quotidea

Esta semana pensaba que ya había puesto mis neuronas a prueba lo suficiente.

Entonces, Luigi Grimaldi publicó dos reportajes y, en menos de cuarenta y ocho horas, me vi primero estudiando unos surcos en un charco de sangre y, acto seguido, tratando de entender qué tenían en común el Azoth, tres principios alquímicos y una memoria USB atribuida a Chiara Poggi.

Básicamente, Grimaldi publica. Yo pierdo la paz mental. Y Quotidea gana otros dos artículos.

El primer análisis nace de la investigación del investigador independiente Davide Pollak y se centra en unos surcos visibles en el primer gran charco de sangre fotografiado en la casa de Via Pascoli.

Según Pollak, la forma nítida de esas marcas podría indicar que, en el momento en que se produjeron, la sangre ya no estaba completamente fluida. Es posible que en la superficie se hubiera formado ya una película capaz de conservar los surcos sin que estos volvieran a cerrarse.

Al aplicar determinados parámetros al charco y compararlos con la literatura científica sobre el secado de la sangre, Pollak propone una ventana indicativa de entre 30 y 70 minutos.

No es un reloj y no nos da la hora exacta. El tiempo real dependería del volumen, el espesor, la temperatura, la humedad, la ventilación y la superficie.

Pero abre una pregunta difícil de ignorar.

Durante años nos hemos preguntado cómo pudo Alberto Stasi atravesar la escena sin dejar las huellas que cabría esperar y sin que quedaran restos hemáticos evidentes en sus zapatos.

¿Y si la sangre ya hubiera cambiado de consistencia?

Una suela podría haber deformado la superficie y dejado un surco, pero recogiendo mucha menos sangre de la que recogería en un charco todavía líquido.

Esto no demuestra que las marcas pertenezcan a las zapatillas Lacoste de Stasi ni basta para demostrar su inocencia. Sin embargo, abre una grieta en un razonamiento que parecía mucho más simple.

👉 El reportaje sobre los surcos en la sangre:
https://quotidea.it/quotidea-storie-misteri/garlasco-solchi-sangue-passaggio-alberto-stasi/

Llegados a este punto, podría haberme detenido.

Podría haberlo hecho.

En cambio, Grimaldi ha publicado una nueva aportación y me ha arrastrado al mundo del Azoth, el Star Game y la Orden de los Nueve Ángulos.

Según la reconstrucción publicada en Grimaldipress, en una memoria USB señalada como probablemente perteneciente a Chiara Poggi se habrían recuperado mediante técnicas de carving ocho tablas alquímico-esotéricas que habían sido borradas.

El análisis especializado firmado por KillyNoir identifica en esas imágenes símbolos relacionados con el Azoth y una posible similitud con el Star Game: un sistema iniciático compuesto por siete tablas y veintisiete fichas por cada jugador, construidas mediante combinaciones de Sal, Azufre y Mercurio.

Una especie de Risiko esotérico en el que, en lugar de conquistar territorios, se representaría la transformación interior del adepto.

La hipótesis es fascinante: alguien podría no haberse limitado a coleccionar antiguos grabados, sino que habría estudiado o intentado construir ese sistema.

La pregunta que me hice, sin embargo, fue inmediata:

¿por qué conservar todas esas tablas en una memoria USB?

Y, sobre todo: ¿quién las había guardado?

El carving permite recuperar imágenes borradas, pero no identifica automáticamente a la persona que las buscó, las guardó o decidió eliminarlas. Además, al hablar de los pendrives atribuidos a él y a su hermana, Marco Poggi declaró:

—Pero puede ser que incluso nos los intercambiáramos.

Esto no demuestra que un USB determinado fuera intercambiado realmente. Significa, no obstante, que esos dispositivos de memoria podían pasar de hermano a hermana y no estaban necesariamente destinados a un uso exclusivo.

¿Podemos entonces convertir automáticamente esos archivos en los intereses personales de Chiara?

Podría haberlos guardado ella. Podría haberlos guardado Marco. Podría haberlo hecho cualquier otra persona que tuviera acceso a la memoria o al ordenador al que se conectó.

El archivo se ha recuperado. El significado simbólico puede estudiarse. El nombre de quien decidió conservarlo, en cambio, todavía no aparece.

👉 El reportaje sobre el Azoth y la memoria USB:
https://quotidea.it/quotidea-storie-misteri/garlasco-azoth-nella-chiavetta-chi-la-usava/

Dos análisis muy distintos, por tanto, pero unidos por el mismo problema.

Por un lado tenemos surcos presentes en las fotografías de 2007 a los que, tal vez, no planteamos la pregunta correcta. Por otro, imágenes borradas de las que podemos interpretar cada símbolo, sin saber quién las guardó en realidad.

En Garlasco siguen emergiendo detalles capaces de generar interpretaciones precisas. Lo que a menudo falta, sin embargo, es todavía la certeza necesaria para atribuirles una sola historia.

Y así me encuentro aquí, ante el café de siempre, con un charco parcialmente seco por un lado y un Risiko esotérico por el otro.

☕ Gracias, Grimaldi. Una semana más, mi paz mental puede considerarse oficialmente comprometida.

Suscríbete a "Quotidea" para recibir actualizaciones directamente en tu correo

💡 La storia continua su Quotidea.it

Questo è il mio taccuino: appunti, domande e retroscena delle storie che sto seguendo.

Su Quotidea.it trovi gli approfondimenti completi di Storie & Misteri, con fonti, ricostruzioni e tutti quei dettagli che spesso mi fanno perdere il sonno. 😅

Vale | Quotidea

Suscríbete a Vale | Quotidea para reaccionar

Suscribirse

Comentarios

Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero en comentar!

Suscríbete a Quotidea para recibir actualizaciones directamente en tu correo